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La flama de una vela prende más intensamente, cuando intenta cubrir la distancia existente entre ella y la razón por la cual ilumina. Tal vez se sacrifique mas rápido por lograrlo, puede ser que su vida sea más corta todo por un intento sin garantía de éxito. Pero, nada importa más que la oportunidad por iluminar la vida, alcanzar la flama de quien uno adora.
La vida está llena de complicaciones, vueltas inesperadas. El camino es largo, a veces se pierde claridad ante el propósito de seguirlo pero a través de todo tiene solo una manera de ser recorrido, siempre hacia adelante. El camino es el propósito de la vida, cada vuelta trae un cambio, una mejora. Su complejidad es su mejor atributo.
Tomare hasta que las botellas vacías hayan ahogado al sobrio mentiroso aquel que pretende estar bien, cuando por dentro carga el peso de una humanidad aun fuera de su comprensión. Fumare hasta que los recuerdos de un ideal efímero se esfumen como el humo del mismo cigarro que me aleja de ti. Aquel que con cada toque, al igual que cada día transcurrido de mi vida, lo va acercando más hacia el fin.
El sol nos muestra su lazo íntimo con la vida, como si descendiese del cielo y por un segundo pudiésemos tocarlo, entenderlo. La relación existente entre ellos, como el sol embellece la vida y como la vida le otorga al sol oscuridad que iluminar, secretos que revelar. El tallo simboliza la unión entre el sol y la vida; la flor transparencia de esta al momento de que la luz resplandece sobre ella, en su toque cálido la vida prospera. Una unión tan frágil como desprender el tallo del suelo, acabar con todo misticismo, acabar con el beneficio mutuo y sentenciar ambos a morir. Así de frágil, compleja y por ende bella es la vida.










